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Hecho para trabajar en Venezuela

Software para laboratorio clínico en Venezuela

La mayoría de los sistemas de laboratorio que se consiguen en internet están hechos dando por sentadas dos cosas: fibra óptica y computadoras nuevas. Funcionan muy bien donde esas dos cosas existen. El problema aparece cuando el laboratorio trabaja con una conexión que se cae a media mañana y con equipos que llevan ocho años encendidos.

Esta página explica qué cambia cuando un sistema se diseña contando con esas condiciones en vez de ignorarlas, y también dónde un sistema en la nube es peor que uno instalado. Las dos cosas importan para decidir bien.

Preguntar por WhatsApp

Un mes gratis, después pagas · hasta 4 cuotas sin intereses

Un software para laboratorio clínico —o LIS, por laboratory information system— es el sistema que registra a los pacientes y sus órdenes, guarda los resultados de cada examen y emite el informe que se entrega. En Venezuela, además, tiene que sostener tres cosas que en otros mercados se dan por hechas: una conexión que se interrumpe, computadoras que no se van a renovar y un cobro que se anuncia en dólares pero se paga en bolívares.

Las condiciones reales

Las cuatro condiciones que cambian la decisión

Ninguna de las cuatro se arregla con una función más. Se arreglan —o no— con decisiones tomadas antes de escribir el sistema.

  1. La conexión se cae, y eso no se arregla con optimismo

    Un sistema en la nube necesita internet. No hay forma de escribirlo más suave, y quien te diga lo contrario está vendiéndote algo distinto de lo que te va a entregar. Lo que sí se puede hacer es reducir cuánta conexión hace falta: el modo ligero baja lo que la página necesita descargar, de manera que una red lenta siga siendo una red usable. Cuando la conexión se corta del todo, un sistema instalado en una computadora del laboratorio sigue funcionando y Vitalixs no. Esa fila está en la tabla comparativa y no se disimula.

  2. Los equipos son los que hay

    Renovar las computadoras del laboratorio para poder usar un sistema nuevo es un costo escondido que rara vez aparece en la cotización. Al entrar por el navegador no hay nada que instalar, y el procesamiento ocurre en el servidor: la máquina del mesón solo tiene que dibujar una pantalla. Una computadora modesta hace eso sin quejarse.

  3. Los precios en dólares, y el pago repartido

    Una licencia de sistema instalado se paga completa antes de usarlo, de una sola vez. Para un laboratorio pequeño ese desembolso es la barrera real, más que el precio anual. Vitalixs cobra por suscripción, se empieza con un mes gratis y se puede pagar hasta en cuatro cuotas sin intereses, sin permanencia. Los planes están en la sección de precios.

  4. El soporte en español, y de quien programa

    Un sistema comprado afuera deja al laboratorio dependiendo de un soporte en otro idioma, en otro huso horario y con un primer nivel que no puede tocar el código. Aquí el soporte va por WhatsApp, en español, y lo da quien escribe el sistema. Cuando el problema es un error de verdad, quien contesta es quien lo puede arreglar.

Lo que no está en la propuesta

El costo que no aparece en la cotización

Cuando un laboratorio compara sistemas, compara precios de licencia o de suscripción. Es lo que está escrito en la propuesta. Lo que no está escrito, y suele decidir la cuenta final, es qué exige cada sistema de las computadoras que ya hay en el mesón.

Un sistema que pide una máquina reciente convierte el cambio de software en una compra de hardware. Y esa compra no compite con el presupuesto de sistemas: compite con los reactivos, con el mantenimiento del equipo de análisis y con el sueldo de quien atiende en recepción. Cuando el laboratorio hace esa cuenta, la conclusión más frecuente no es renovar los equipos, sino quedarse otro año con el cuaderno.

Por eso el requisito de Vitalixs es un navegador y nada más. No hay instalación, no hay una versión mínima de sistema operativo que obligue a actualizar la máquina, y el procesamiento ocurre en el servidor. La computadora del laboratorio dibuja una pantalla y envía lo que se escribe en ella; eso lo hace un equipo modesto sin dificultad.

El modo ligero es la otra mitad de lo mismo, aplicada a la conexión en vez de al equipo: reduce lo que hay que descargar para que la pantalla funcione. En una red lenta, la diferencia entre un sistema que se usa y uno que se abandona no suele ser lo que el sistema hace, sino cuánto tarda en responder mientras alguien espera de pie frente al mesón.

Qué exige cada opción antes de empezar

No el precio: el requisito. Es la parte de la cuenta que se paga igual aunque no figure en ninguna cotización.

Un sistema instalado

  • Una computadora encendida haciendo de servidor
  • Alguien que la atienda cuando falla
  • La licencia completa pagada antes de usarlo
  • Con frecuencia, máquinas más nuevas que las del mesón

Vitalixs

  • Un navegador, y nada más
  • Sin instalación ni versión mínima de sistema operativo
  • El procesamiento ocurre en el servidor, no en el mesón
  • Modo ligero para redes lentas

Y la contrapartida, que también es un requisito: Vitalixs necesita conexión. Sin internet, un sistema instalado sigue funcionando y este no.

El trabajo de todos los días

Qué resuelve el sistema, en concreto

  1. Registras al paciente

  2. Cargas su orden

  3. Escribes los resultados

  4. Entregas el informe

El trabajo diario es siempre el mismo: registrar al paciente, cargar su orden con los exámenes del catálogo, escribir los resultados y entregar el informe. Vitalixs compara cada valor contra los valores de referencia que cargó el laboratorio y señala lo que sale del rango, guarda quién modificó cada resultado y cuándo, y genera el PDF con el logo del laboratorio para enviarlo por WhatsApp o por correo desde la misma pantalla. Eso es el día a día; el sistema hace bastante más, y está todo en las funciones del software, una por una.

El catálogo lo define cada laboratorio, con sus estudios, sus precios y sus valores de referencia: puedes ver las áreas y los estudios que se suelen cargar para hacerte una idea de la forma que tiene.

Lo que esta página no va a decirte

No vas a encontrar aquí cuántos laboratorios usan Vitalixs ni testimonios de clientes. Cuando esos números sean interesantes se publicarán; mientras tanto, inventarlos sería la primera cosa que te estaríamos diciendo, y no es forma de empezar.

El pago, en concreto

Cómo se paga desde Venezuela

Los precios se anuncian en dólares y el cobro se hace en bolívares, a la tasa del BCV. No son dos monedas compitiendo: el dólar es la unidad que mantiene el precio estable de un mes a otro, y el bolívar es con lo que se paga.

  • Mensual

    50 USD

    al mes

    Sin permanencia: se cancela cuando quieras. Es el que menos compromete: deja probar el sistema un mes más sin atar el año.

  • Semestral

    270 USD

    por seis meses · equivale a 45 USD al mes

    Medio año pagado de una vez, con el precio mensual más bajo que el plan de mes a mes.

  • Anual

    500 USD

    al año · equivale a unos 42 USD al mes

    El precio por mes más bajo de los tres, a cambio del desembolso más grande de entrada. Ahí es donde entran las cuotas.

Empiezas con un mes gratis

El sistema completo, sin pagar. Se paga después de haberlo usado, no antes de saber si sirve.

Hasta 4 cuotas sin intereses

Es lo que convierte el plan semestral o el anual en algo pagable para un laboratorio pequeño, que es donde el desembolso de golpe frena la decisión.

Sin permanencia

El plan mensual se cancela cuando quieras. No hay cláusula de salida ni penalización por irse.

La vía concreta de pago se coordina por WhatsApp al activar el laboratorio, y ahí mismo se acuerdan las cuotas si prefieres repartirlo. El desglose completo de los tres planes está en la sección de precios de la portada.

Encaje

A quién le sirve, y a quién no

La segunda mitad de esta respuesta es la que casi nadie publica, y es la que ahorra una demo a las dos partes.

Encaja bien si tu laboratorio…

  • Es pequeño o mediano y hoy trabaja con cuaderno, con planillas o con un sistema que se quedó viejo.
  • Tiene computadoras modestas que no se van a renovar este año.
  • Tiene conexión, aunque sea lenta o intermitente.
  • No puede o no quiere hacer un desembolso grande antes de probar nada.
  • Necesita entrar desde otra sede, desde la casa o desde el teléfono.

No es para ti si…

  • Necesitas cargar órdenes sin conexión. No existe modo sin internet, y no está en camino.
  • Buscas una licencia perpetua de pago único. Esto es una suscripción, y mientras no se paga no se entra.
  • Tu política exige que los datos vivan físicamente dentro del laboratorio.
  • El local no tiene conexión de ningún tipo, ni siquiera datos móviles.

Si te reconociste en esta columna, la decisión de fondo no es qué proveedor elegir sino dónde deben vivir el sistema y los datos: la nube frente a un sistema instalado, comparados en concreto.

Antes de firmar

Siete preguntas que hacerle a cualquier proveedor

Incluido este. Son las que separan una demo bonita de un sistema con el que se puede trabajar en diciembre, cuando se cae la luz y hay cola en recepción.

  1. ¿Qué pasa exactamente si se cae la conexión mientras cargo una orden?

    La respuesta útil distingue entre lo guardado y lo que está en pantalla. Si te dicen «no pasa nada», pide que te lo enseñen desconectando el equipo.

  2. ¿Qué le exige a las computadoras que ya tengo?

    Pregúntalo con la máquina más vieja del mesón delante. Un requisito de hardware convierte el precio del software en el precio del software más el de los equipos.

  3. ¿El soporte entra en el precio o se cobra aparte?

    Y con él, las actualizaciones. Es la línea que más veces aparece después de firmar, cuando ya no se está comparando con nadie.

  4. ¿Quién contesta cuando algo falla, en qué idioma y en qué horario?

    No «si hay soporte»: quién. Un primer nivel que lee un guion y escala el caso no puede arreglar un error del sistema, solo puede anotarlo.

  5. ¿Puedo probarlo con mi propio catálogo antes de pagar?

    Con tus exámenes, tus precios y tus valores de referencia. Una demo con datos de ejemplo no dice nada sobre cómo se va a comportar con los tuyos.

  6. ¿En qué moneda se cobra y con qué tasa se convierte?

    Y en qué momento se fija esa tasa. Es la diferencia entre un precio que puedes presupuestar y uno que cambia entre la cotización y el cobro.

  7. ¿Qué pasa con mis datos el día que decida irme?

    En qué formato te los llevas, cuánto tiempo tienes para pedirlos y quién te los entrega. Es la pregunta que nadie hace al contratar y la única que importa al cancelar — y conviene que la respuesta esté escrita antes de necesitarla.

Antes de decidir

Preguntas frecuentes

  • ¿Qué pasa si se cae internet mientras estoy cargando una orden?

    Vitalixs requiere conexión, así que hay que decir las dos mitades. Lo que ya guardaste está a salvo: vive en el servidor y se respalda solo, y un corte no se lo lleva. Lo que estabas llenando en pantalla cuando se fue internet sí se pierde, y esa orden hay que volver a cargarla. No existe creación de órdenes sin conexión. Es la contrapartida de no tener un servidor en el laboratorio, y por eso existe el modo ligero, que reduce lo que la página necesita descargar para funcionar en redes lentas.

  • ¿Funciona en computadoras viejas?

    Sí. No hay nada que instalar: se entra por el navegador, así que el trabajo pesado lo hace el servidor y no la máquina del laboratorio. El modo ligero está pensado justamente para equipos modestos y conexiones lentas, que es la situación real de la mayoría de los laboratorios pequeños.

  • ¿Hace falta comprar un servidor o contratar a un técnico?

    No. No hay servidor que comprar ni mantener, y el respaldo es automático. Un sistema instalado obliga a tener una computadora encendida haciendo de servidor y a alguien que la atienda cuando falla; ese costo no aparece en el precio de la licencia, pero se paga igual.

  • ¿Quién responde cuando algo falla?

    El soporte lo da quien programa el sistema, en español y por WhatsApp. No hay un primer nivel que lea un guion y escale el caso a otro lado: quien contesta es quien puede arreglar el problema.

  • ¿Se paga en dólares o en bolívares?

    Se paga en bolívares, a la tasa del dólar BCV. Los precios están anunciados en dólares —50 USD al mes, 270 USD por seis meses o 500 USD al año— y el cobro se convierte a bolívares con esa tasa. La forma concreta de pago la coordinamos por WhatsApp al activar el laboratorio, y ahí mismo se acuerdan las cuotas si prefieres repartirlo.

  • ¿Sirve para un laboratorio de una sola persona?

    Sí. No hay un mínimo de usuarios ni nada que instalar, así que un bioanalista que trabaja solo entra por el navegador igual que un equipo de diez. Cuando el laboratorio crece se agregan usuarios con su propio acceso, y el sistema guarda quién hizo cada cosa.

  • ¿Funciona si el laboratorio tiene más de una sede?

    Sí. Se cambia de una sede a otra sin cerrar sesión, y cada una lleva sus propios datos. Como el sistema vive en el servidor y no en una computadora del laboratorio, no hay nada que replicar entre sucursales ni copias que llevar de un lado a otro.

  • ¿Hace falta contratar un internet más rápido?

    No necesariamente. Vitalixs necesita conexión, pero el modo ligero reduce lo que la página tiene que descargar para funcionar en redes lentas. Lo que sí conviene es tener datos en el teléfono como respaldo: si se cae la conexión del local, se sigue trabajando desde el celular con la misma información.

  • ¿Qué pasa si se va la luz en el laboratorio?

    Sin luz no hay computadora ni router, así que ahí el problema es la corriente y no el sistema. La diferencia está en dónde viven los datos: como están en el servidor y no en una máquina del laboratorio, un corte no se lleva nada. En cuanto vuelve la luz, o desde un teléfono con datos móviles, todo sigue donde estaba.

Las preguntas sobre precio, prueba gratis, formas de pago y tiempo de implementación están respondidas en las preguntas frecuentes de la portada.

¿Lo vemos con los exámenes de tu laboratorio?

Veinte minutos por WhatsApp o videollamada, con tu propio catálogo en pantalla y no con una demo genérica.

Empiezas con un mes gratis y pagas hasta en 4 cuotas sin intereses. Sin permanencia: el plan mensual se cancela cuando quieras.