Bioseguridad

Transporte de muestras biológicas: el triple embalaje que exige la OMS y cuándo tu muestra no es UN 3373

Toda muestra que sale del laboratorio viaja en tres capas, pero no todas llevan el rombo de UN 3373: las de rutina son espécimen humano exento. Cómo clasificar, embalar, marcar y enfriar un envío según la guía de la OMS 2025-2026, qué exige la COVENIN 2340-2 al recibirlo y qué hacer si el paquete llega roto.

Eduardo Pérez Cofundador y CTO · Director de Tecnología
Caja de transporte de muestras biológicas abierta sobre una mesa de laboratorio: un tubo de sangre en un recipiente secundario estanco rodeado de material absorbente, con la lista de contenido al lado
En este artículo 10 apartados

El transporte de muestras biológicas se hace siempre en un embalaje de tres capas: un recipiente primario estanco, un recipiente secundario estanco con material absorbente suficiente para recoger todo el líquido que contenga el primario, y un embalaje exterior rígido con al menos una cara de 100 mm × 100 mm. Lo que cambia de un envío a otro no es el embalaje: es la clasificación. Las muestras de rutina que se envían sin sospecha de enfermedad infecciosa —glucosa, perfil lipídico, hormonas, prueba de embarazo— son espécimen humano exento y no llevan número UN. Las que sí pueden contener un agente infeccioso son UN 3373, sustancia biológica categoría B. Y esa decisión no la toma el mensajero ni el laboratorio que recibe: la toma quien envía.

Lo que sigue son las reglas de la guía de la OMS sobre el transporte de sustancias infecciosas 2025-2026, aplicable desde el 1 de octubre de 2025, y lo que la norma venezolana COVENIN 2340-2:2002 añade sobre la manipulación dentro del laboratorio.

¿Qué es el triple embalaje y por qué no admite atajos?

Tres capas, cada una con una función distinta. Ninguna sustituye a la anterior.

  1. Recipiente primario. Es el que contiene la muestra. Debe ser estanco —a prueba de fugas si es líquido, a prueba de derrames si es sólido— e impermeable a lo que lleva dentro: no puede corroerse por el medio de conservación. Va rotulado con su contenido. Si la muestra es líquida o semilíquida, el primario se envuelve en material absorbente suficiente para absorber todo el líquido, no una parte.
  2. Recipiente secundario. Envuelve al primario y a su absorbente, y también es estanco. Pueden ir varios primarios en un mismo secundario siempre que sean de la misma clase; si son frágiles, cada uno se envuelve por separado o se separa del resto para que no choquen entre sí.
  3. Embalaje exterior. Protege al secundario del daño físico durante el viaje, con una resistencia acorde al peso y al tamaño de lo que lleva dentro. Al menos una de sus caras debe medir 100 mm × 100 mm como mínimo.

Y un detalle que se salta casi todo el mundo: la orden, la hoja de datos de la muestra y la lista de contenido van entre el recipiente secundario y el embalaje exterior, nunca dentro del secundario junto a la muestra. Si hace falta, se pegan por fuera del secundario. Un papel metido en la bolsa del tubo es papel contaminado en cuanto algo gotea.

¿Tu muestra es UN 3373 o un espécimen humano exento?

Aquí es donde más se equivoca un laboratorio pequeño, casi siempre por exceso: rotula todo como UN 3373 porque suena más seguro. No lo es. Es una clasificación incorrecta, y cuando todo lleva el mismo rombo, el rombo deja de significar algo.

Qué envíasClasificaciónNúmero UN
Material que se sabe o se espera razonablemente que contenga un agente capaz de causar incapacidad permanente o enfermedad mortal en personas sanasCategoría AUN 2814 (afecta a humanos) o UN 2900 (solo animales)
Material con un agente infeccioso que no llega al umbral de la categoría ACategoría BUN 3373, sustancia biológica categoría B
Muestra de rutina sin sospecha de enfermedad infecciosa: glucosa, colesterol, hormonas, embarazo, marcadores tumorales, inmunidad vacunalEspécimen humano exentoNo lleva
Desecho con un agente infeccioso que no llega a la categoría ADesechoUN 3291
Gota de sangre seca, sangre oculta en heces, sangre para transfusión, órgano para trasplanteExentoNo lleva

Dos cosas que conviene tener claras antes de rotular nada.

La categoría A casi siempre exige un cultivo. Muchos agentes de la lista indicativa de categoría A solo cumplen esa definición cuando viajan como cultivo. El ejemplo que pone la propia OMS es Mycobacterium tuberculosis: se considera capaz de causar daño grave a quien se exponga solo si se transporta como cultivo. Un esputo con sospecha de tuberculosis no es un cultivo de esa bacteria.

«Mínima probabilidad» no tiene prueba ni lista. Ninguna regulación define dónde acaba «mínima» y empieza «ninguna». La decisión es del expedidor, que debe poder justificarla con la historia clínica conocida, los síntomas, el contexto de la toma y las condiciones endémicas del lugar. La regla que resuelve la duda es simple: si no puedes concluir razonablemente que la probabilidad es mínima, va como categoría B. Y si la duda es si llega a categoría A, se asigna categoría A.

Los desechos son un caso aparte y tienen su propio número: lo que se descarta después de procesar la muestra se rige por las reglas de manejo de desechos del Decreto 2.218, no por estas.

¿Qué cambia en el embalaje según la categoría?

El triple embalaje es común a los dos casos. Lo que añade la instrucción de embalaje P650 —la que aplica a UN 3373— son requisitos de resistencia que el embalaje tiene que poder demostrar.

RequisitoEspécimen humano exentoUN 3373 (instrucción P650)
Triple embalajeSí, el sistema básico
Ensayo de caída desde 1,2 mNo exigidoSí, el paquete completo
Resistencia a 95 kPaNo exigidoSí, el primario o el secundario
Capa rígidaEl exterior protege del dañoPor carretera, rígido el secundario o el exterior; por aire, el exterior siempre
Límite por bulto en aviónSin límite1 L por recipiente primario y 4 L por embalaje exterior, sin contar el refrigerante
Límite por carretera, tren o barcoSin límiteSin límite
Marca exterior«Espécimen humano exento»Rombo UN 3373 más el nombre de expedición
Lista de contenidoRecomendableObligatoria en envíos por aire, entre el secundario y el exterior

Una nota sobre el coste: el embalaje P650 no exige la homologación ni los ensayos de aprobación de la categoría A, así que puede conseguirse de fabricantes locales. Al comprarlo, pide las instrucciones de llenado y cierre: el embalaje solo cumple si se cierra como indica el fabricante.

¿Qué va escrito por fuera del paquete?

En todo envío de sustancias infecciosas, sobre el embalaje exterior:

  • Nombre y dirección de quien envía.
  • Nombre y dirección de quien recibe.
  • El número UN seguido del nombre de expedición. Los exentos no tienen número UN: en su lugar, la capa más externa lleva escrito «Exempt human specimen», que es como lo nombra la regulación; en un envío interno dentro del país se escribe «Espécimen humano exento».
  • Si lleva refrigerante, el número UN y el nombre del refrigerante seguidos de las palabras «AS COOLANT», más la cantidad neta.

Para la categoría B, el rombo de UN 3373 tiene medidas mínimas y no son decorativas: la línea que forma el rombo, al menos 2 mm de grosor; las letras y números, al menos 6 mm de alto; y en transporte aéreo, cada lado del rombo al menos 50 mm. No hay color obligatorio, pero tiene que ir sobre un fondo que contraste y leerse sin esfuerzo. Al lado del rombo va el nombre de expedición —«BIOLOGICAL SUBSTANCE, CATEGORY B»— en letras de 6 mm como mínimo.

¿Cómo se manda una muestra que necesita frío?

La regla que lo ordena todo: el refrigerante va entre el recipiente secundario y el embalaje exterior, nunca dentro del secundario y nunca en contacto con la muestra. Y el embalaje tiene que mantener su integridad a la temperatura que produce ese refrigerante.

  • Hielo húmedo. Agua congelada. No es mercancía peligrosa y no lleva número UN, pero se derrite: el embalaje exterior debe ser estanco para que el agua no salga.
  • Hielo seco. Es mercancía peligrosa de clase 9, UN 1845. Sublima, y el dióxido de carbono que libera es más pesado que el aire y acumula presión: el embalaje exterior tiene que ser de un material que deje escapar el gas, como el poliestireno expandido. Un cierre hermético con hielo seco dentro puede reventar el paquete.
  • Con hielo seco hace falta además prever que el secundario quede sujeto cuando el hielo se haya ido, porque el espacio que ocupaba se queda vacío.
  • Quien manipula el paquete debe estar formado en el refrigerante que lleva, y el vehículo debe estar ventilado.

¿Qué dice la norma venezolana sobre el transporte y la recepción de muestras?

La COVENIN 2340-2:2002 dedica su sección 5.1.7 a la manipulación, el transporte y el envío de muestras, y abre reconociendo que un embalaje mal hecho alcanza «a todas las personas directamente relacionadas o en contacto con cualquier parte del proceso»: dentro del laboratorio, no solo al personal técnico sino «también a los empleados administrativos o de secretaría y demás personal auxiliar».

Sus cuatro exigencias sobre la manipulación interna:

  1. Recipientes de muestras. Deben ser impermeables y, una vez tapados, no debe quedar ningún material en el exterior.
  2. Transporte entre servicios. Para evitar fugas y derrames deben usarse recipientes secundarios especiales, metálicos o de plástico, para mover muestras entre servicios, departamentos y laboratorios. También dentro del mismo edificio.
  3. Recepción. Cuando se recibe un número alto de muestras hay que prever un local de recepción independiente; en instalaciones pequeñas, un sector reservado de una de las salas.
  4. Apertura de paquetes. «Todos los paquetes que lleguen por correo o por flete aéreo u otro procedimiento de transporte se deben abrir en una cámara de seguridad biológica.»

El cuarto punto es el que ningún laboratorio pequeño cumple, porque no tiene cabina. Conviene decirlo con precisión: la COVENIN es una norma técnica de referencia, y desde la cuarta edición de su manual de bioseguridad la OMS decide cada medida según el riesgo real en vez de exigirla por nivel; qué corresponde a un laboratorio de diagnóstico está en las normas de bioseguridad del laboratorio clínico. Lo que no depende del presupuesto es el resto: abrir los paquetes en una zona definida, con guantes, sobre una superficie desinfectable y nunca sobre el escritorio donde se atiende al paciente.

¿Qué se hace si el paquete llega roto o se derrama en el camino?

Antes del procedimiento: lavar o desinfectar la zona afectada cuanto antes, sea cual sea el agente. Incluso cuando el material toca piel no intacta, lavar con agua y jabón o con una solución antiséptica reduce el riesgo de infección. Ante cualquier sospecha de exposición por un paquete dañado hay que buscar atención médica.

El procedimiento de limpieza que la OMS recoge para derrames de cualquier sustancia infecciosa, incluida la sangre:

  1. Ponerse guantes y ropa de protección, con protección facial y ocular si la situación lo indica.
  2. Cubrir el derrame con un paño o papel absorbente para contenerlo.
  3. Verter el desinfectante sobre el paño y sobre el área que rodea al derrame.
  4. Aplicarlo de forma concéntrica: desde el borde exterior hacia el centro.
  5. Al cabo de unos 30 minutos, retirar el material. Si hay vidrio roto u otros cortopunzantes, recogerlos con un recogedor o un cartón rígido —nunca con las manos, ni siquiera enguantadas— y depositarlos en un envase resistente a la punción.
  6. Limpiar y desinfectar la zona del derrame, repitiendo los pasos 2 a 5 si hace falta.
  7. Descartar el material contaminado en un envase estanco y resistente a la punción.
  8. Informar del incidente una vez descontaminado el sitio.

Dos condiciones que no están en la lista pero la sostienen. Una: quien ejecuta el procedimiento tiene que estar formado antes de que ocurra, no leerlo con el derrame en el piso. Otra: la concentración de hipoclorito no es la misma para una superficie que para un derrame de sangre, y esa tabla está en el artículo de normas enlazado arriba.

Si además hubo un pinchazo o un corte con el vidrio del paquete, el reloj corre desde ese momento y el procedimiento es otro: está en qué hacer tras un pinchazo con una aguja.

¿Quién responde por quien lleva las muestras?

El expedidor. Quien envía responde de la identificación, la clasificación, el embalaje, el marcado, el etiquetado y la documentación de todo lo que sale, y también de confirmar que quien recibe está en condiciones de hacerlo. Esa responsabilidad no se transfiere al mensajero al entregarle la caja.

Y el mensajero es personal expuesto. En Venezuela esto no es una recomendación: el artículo 56 de la LOPCYMAT obliga al empleador a informar por escrito a los trabajadores de los principios de prevención y de las condiciones inseguras a las que están expuestos «por la acción de agentes físicos, químicos, biológicos», y a instruirlos y capacitarlos en el uso de los dispositivos personales de seguridad. El artículo 53 lo dice desde el otro lado: el trabajador tiene derecho a ser informado antes de empezar su actividad y a recibir formación teórica y práctica periódica.

En la práctica, el motorizado que mueve las muestras entre sedes casi nunca recibe esa formación, y es quien primero llega a un derrame. Es la brecha más común y la más barata de cerrar.

¿Por dónde empezar esta semana?

  • Clasifica por escrito lo que envías. Una hoja con tres columnas: qué mandas, cómo se clasifica, qué va escrito por fuera. La mayoría de los envíos de rutina caerá en «espécimen humano exento».
  • Revisa el embalaje que usas hoy. Si mandas tubos en una bolsa dentro de una cava, te falta al menos una capa y el absorbente.
  • Saca los papeles de la bolsa de la muestra. Lista de contenido y orden van entre el secundario y el exterior. Si las órdenes viven en un sistema de laboratorio clínico en vez de en papel, el paquete solo lleva la lista.
  • Forma a quien transporta y a quien abre los paquetes, y deja constancia escrita de esa formación. Es la exigencia de la LOPCYMAT y es lo que sostiene el procedimiento de derrame.
  • Ten el kit de derrames en el vehículo, no solo en el laboratorio. Guantes, protección ocular, papel absorbente, desinfectante, envase resistente a punción y bolsa.

El transporte es el tramo donde el laboratorio pierde el control físico de la muestra sin dejar de ser responsable de ella, y donde se generan errores que después no se pueden atribuir a nadie: los errores preanalíticos concentran la mayor parte de lo que se pierde en un laboratorio, y el trayecto es el tramo menos vigilado.

Preguntas frecuentes

  • ¿Una muestra de glucosa o de perfil lipídico necesita el rombo de UN 3373?

    No. Una muestra de rutina que se envía sin sospecha de enfermedad infecciosa es espécimen humano exento: no lleva número UN y por fuera se escribe «Espécimen humano exento». Sí exige triple embalaje, y no tiene límite de cantidad por bulto en ningún modo de transporte.

  • ¿Puedo mandar los tubos en una cava con hielo y la orden dentro de la bolsa de la muestra?

    No. El refrigerante va entre el recipiente secundario y el embalaje exterior, nunca en contacto con la muestra, y la orden y la lista de contenido van en ese mismo espacio, fuera del secundario. Un papel dentro de la bolsa del tubo se contamina en cuanto algo gotea.

  • ¿Hay que comprar embalaje homologado para enviar muestras como UN 3373?

    No hace falta la homologación UN que sí exige la categoría A, así que puede comprarse a fabricantes locales. Lo que sí debe poder demostrar el embalaje es que aguanta una caída de 1,2 metros y una presión interna de 95 kPa en el primario o en el secundario.

  • ¿Qué hago si no sé si una muestra puede contener un agente infeccioso?

    Si no puedes concluir razonablemente que la probabilidad es mínima, se clasifica como categoría B, UN 3373. Y si la duda es si llega a categoría A, se asigna categoría A. No existe una prueba ni una lista que separe «mínima» de «ninguna»: la decisión es de quien envía y debe poder justificarla.

  • ¿El motorizado que traslada las muestras necesita formación en bioseguridad?

    Sí. El artículo 56 de la LOPCYMAT obliga al empleador a informar por escrito de las condiciones inseguras por agentes biológicos y a capacitar en el uso de los equipos de protección, y el artículo 53 reconoce ese derecho antes de iniciar la actividad. Además, quien limpia un derrame debe estar formado antes de que ocurra.

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