Bioseguridad

Cabina de seguridad biológica en el laboratorio clínico: qué clase necesitas, cómo se usa y por qué la campana de flujo laminar no te protege

Una campana de flujo laminar no es una cabina de seguridad biológica, y confundirlas expone a quien trabaja. Esta guía reúne qué clase necesita un laboratorio clínico, cuándo hay que trabajar dentro, las reglas de uso de la COVENIN 2340-2 y de los CDC, y cada cuánto se certifica.

Carlos Caldera Cofundador y CSO · Director Científico · Bioanalista
Bioanalista con bata y guantes manipulando placas de cultivo dentro de una cabina de seguridad biológica, con la ventana frontal a media altura y las manos lejos del borde
En este artículo 11 apartados

Una cabina de seguridad biológica es un puesto de trabajo cerrado y ventilado que protege a la vez al operador, al ambiente y a la muestra: aspira aire por la abertura frontal y lo hace pasar por filtros HEPA antes de devolverlo. En un laboratorio clínico, la más habitual es la de clase II tipo A2. Una campana de flujo laminar, en cambio, no es una cabina de seguridad biológica: descarga el aire filtrado hacia quien trabaja o hacia la sala, y solo protege el producto. La norma venezolana COVENIN 2340-2:2002 prohíbe usarla como cabina de seguridad, y el manual BMBL de los CDC prohíbe trabajar en ella con material potencialmente infeccioso. Una cabina de verdad protege solo si cumple cuatro condiciones: está certificada al menos una vez al año, se enciende unos minutos antes de trabajar, nada tapa su rejilla frontal y no lleva mechero dentro.

¿Qué es una cabina de seguridad biológica y qué protege?

La OMS la define en la cuarta edición de su Manual de bioseguridad en el laboratorio como un espacio de trabajo cerrado y ventilado, diseñado para proteger al operador, al entorno del laboratorio y a los materiales de trabajo en actividades donde hay peligro de que se generen aerosoles. El aire de salida atraviesa un filtro HEPA antes de volver al laboratorio o al sistema de ventilación del edificio.

Hay tres clases, y no protegen lo mismo:

ClaseProtege al operadorProtege la muestraProtege el ambienteCómo funciona
ISíNoSíFrente abierto; el aire del laboratorio entra hacia dentro y sale filtrado
IISíSíSíFrente abierto; cortina de aire en la abertura y flujo descendente filtrado sobre la superficie de trabajo
IIISíSíSíTotalmente cerrada y hermética; se trabaja a través de guantes acoplados

La tabla resume la tabla 1 del apéndice A del BMBL (6.ª edición) y la sección 5.1.4 de la COVENIN 2340-2. La clase II es la que ves en casi todos los laboratorios porque es la única de frente abierto que protege las tres cosas a la vez: por eso sirve para un cultivo, que no debe contaminarse, y para el bacteriólogo, que no debe respirarlo.

¿Una campana de flujo laminar es lo mismo que una cabina de seguridad biológica?

No, y es la confusión más peligrosa de este tema, porque las dos se parecen por fuera y las dos llevan un filtro HEPA. La diferencia está en hacia dónde va el aire.

Una campana de flujo laminar horizontal toma aire, lo filtra y lo descarga desde el fondo del equipo, a través de la superficie de trabajo y hacia el operador. La muestra queda limpia; quien trabaja recibe en la cara todo lo que se desprenda de ella. El BMBL lo dice sin matices: estos equipos no son cabinas de seguridad biológica, solo protegen el producto y nunca deben usarse con materiales potencialmente infecciosos. La versión vertical tampoco lo es, porque suele descargar el aire a la sala por debajo del cristal frontal, con el mismo resultado.

La COVENIN 2340-2:2002 lo escribe en su sección 6.2, literal f: «Las cámaras de flujo horizontal (recintos de trabajo en atmósfera limpia) no son cámaras de seguridad microbiológica y no deben utilizarse como tales».

Cabina de seguridad biológica clase IICampana de flujo laminar
Hacia dónde va el aireEntra por la abertura frontal, hacia dentroSale hacia el operador o hacia la sala
Protege al operadorSíNo
Protege la muestraSíSí
Sirve para material infecciosoSíNo
Para qué se diseñóManipular agentes biológicosTrabajo limpio sin riesgo biológico, como preparar material estéril

Para saber cuál tienes, mira tres cosas. La placa del fabricante, que en una cabina indica la clase y el tipo, y la norma con la que se fabricó (NSF/ANSI 49 o la europea EN 12469). La rejilla perforada a lo largo del borde frontal de la superficie de trabajo, que es por donde la clase II aspira el aire de la sala. Y la sensación al acercarte: si el aire te da en la cara, no es una cabina de seguridad biológica.

¿Qué cabina de seguridad biológica necesita un laboratorio clínico?

Si el laboratorio hace bacteriología, una clase II tipo A2. La OMS la señala como una de las más utilizadas en los laboratorios, y es la que corresponde a los microorganismos del Grupo de Riesgo II, que según la propia COVENIN son los que con más frecuencia se estudian en microbiología clínica.

TipoVelocidad mínima de entrada de aireA dónde va el aire de salida
Clase II A10,38 m/s (75 pies por minuto)Filtrado, al laboratorio o al exterior por una campana de conexión
Clase II A20,51 m/s (100 pies por minuto)Filtrado, al laboratorio o al exterior por una campana de conexión
Clase II B1 y B20,51 m/s (100 pies por minuto)Por un conducto exclusivo hacia el exterior

Los datos son de la tabla 2 del apéndice A del BMBL. Los tipos B existen para trabajar con pequeñas cantidades de sustancias químicas volátiles tóxicas, y necesitan un conducto de extracción exclusivo con su propio extractor. Un laboratorio clínico que solo manipula muestras y cultivos no necesita esa obra.

La OMS añade un matiz que conviene conocer antes de comprar: el flujo de aire de una clase II es complejo y se altera con facilidad por la ubicación, la ventilación de la sala y las diferencias de presión. Por eso considera que una clase I, de diseño más sencillo, puede ser una opción más sostenible cuando no hace falta proteger la muestra.

¿Cuándo hay que trabajar dentro de la cabina?

No todo el laboratorio clínico necesita una. La cuarta edición del manual de la OMS ya no fija el equipo por el tipo de laboratorio sino por el riesgo del procedimiento, y pone ejemplos concretos en su tabla 2.7: preparar un frotis de esputo para examen microscópico se hace con los requisitos básicos, mientras que cultivar pequeñas cantidades para caracterizar cepas, en particular las resistentes a los antibióticos, ya pide una cabina.

La COVENIN 2340-2 (sección 5.1.4) exige la cabina en dos casos:

  1. Cuando el procedimiento tiene grandes posibilidades de producir bioaerosoles peligrosos: centrifugación, trituración, mezclas, agitaciones enérgicas, disrupción sónica y apertura de envases cuya presión interna puede ser distinta a la del ambiente.
  2. Cuando se manejan concentraciones elevadas o grandes cantidades de agentes infecciosos. Estos se pueden centrifugar fuera si se usan tapas herméticas o cubetas de seguridad, pero solo se abren dentro de la cabina.

La misma norma añade casos puntuales: los envases de un homogeneizador o un agitador se abren dentro de la cabina al terminar (6.8), las ampollas de material liofilizado también (6.5), y todos los paquetes que llegan por correo o por flete se abren en una cámara de seguridad biológica (5.1.7.1, literal d). Este último afecta a cualquier laboratorio que reciba muestras de fuera, y está explicado con detalle en la guía de transporte de muestras biológicas y triple embalaje.

¿Cómo se trabaja dentro de una cabina de seguridad biológica?

La cortina de aire de la abertura frontal es frágil. El BMBL la cifra en una velocidad nominal de una milla por hora, unos 0,45 m/s: un brazo que entra y sale deprisa la rompe. Casi todas las reglas que siguen existen para no romperla.

Antes de empezar

  1. Enciende el ventilador al menos cinco minutos antes de trabajar, para que la cabina purgue las partículas en suspensión (BMBL).
  2. Comprueba que el indicador de flujo de aire está en la posición de seguridad. La COVENIN prohíbe usar la cabina sin hacerlo (6.6, literal b).
  3. Limpia la superficie de trabajo, las paredes interiores y el cristal con alcohol al 70 % o con cloro diluido. Si usas cloro, pasa después un paño con agua estéril: el cloro residual acaba corroyendo el acero inoxidable.
  4. Mete todo lo que vas a necesitar antes de empezar, con una lista escrita, para no tener que salir y entrar a mitad del trabajo. El material biológico entra el último.
  5. Coloca la bandeja de descarte de pipetas dentro de la cabina, no fuera (COVENIN, 6.1, literal i). La bolsa de desechos pegada por fuera obliga a sacar los brazos a cada rato.
  6. Deja la ventana frontal a la altura que marca el fabricante. Si la cabina tiene alarma de ventana, sonará cuando esté fuera de esa posición.

Mientras trabajas

  1. Con los brazos ya dentro, espera alrededor de un minuto antes de empezar a manipular. Así el flujo se estabiliza.
  2. Mueve los brazos despacio y en perpendicular a la abertura, nunca en barrido.
  3. No apoyes los antebrazos sobre la rejilla frontal, ni la tapes con papeles, toallas o envoltorios. Una rejilla tapada deja entrar aire de la sala directo a la zona de trabajo.
  4. Trabaja al menos a 10 cm del borde frontal. La COVENIN lo pide de otra forma: todo el trabajo en la mitad posterior de la cabina (6.6, literal f).
  5. Ordena el trabajo de lo limpio a lo sucio, y deja al menos 30 cm entre el material limpio y lo que genera aerosoles.
  6. Una persona por cabina. Los fabricantes verifican su rendimiento para un solo usuario a la vez.

Al terminar

  1. Con el ventilador encendido, descontamina por fuera los recipientes y sácalos. El material biológico sale primero.
  2. Limpia la superficie de trabajo, los laterales, el fondo y el interior del cristal.
  3. Deja el ventilador funcionando al menos 15 minutos después de concluir el trabajo (COVENIN, 6.6, literal h).
  4. Quítate los guantes y la bata sin tocar la piel desprotegida, y lávate las manos.

Hay una advertencia de la COVENIN (6.6, literal g) que conviene pegar junto a la cabina: la cámara no protege las manos, ni en general al operador, de salpicaduras, roturas o deficiencias técnicas. La cabina se suma a la bata, los guantes y la buena técnica; no los sustituye.

¿Se puede usar mechero o luz ultravioleta dentro de la cabina?

El mechero, no. La COVENIN 2340-2 lo prohíbe porque el calor puede desviar el flujo de aire y quemar los filtros (6.6, literal e), y el BMBL explica el mecanismo: la llama crea turbulencias que deshacen el patrón del aire filtrado sobre la superficie de trabajo. Las dos fuentes coinciden en la alternativa: asas desechables de plástico o, si hace falta esterilizar, un microincinerador.

La luz ultravioleta tampoco resuelve la desinfección. La COVENIN no la considera conveniente porque solo actúa sobre la cara superficial del objeto (5.1.9.2.3). El BMBL admite las lámparas, pero nunca como único método de desinfección, y con tres condiciones: limpiarlas con regularidad, medir su intensidad con un medidor de UV y cambiarlas cuando bajen de 40 µW/cm², y apagarlas siempre que haya gente en la sala, con el cristal cerrado, porque dañan la piel y los ojos.

¿Dónde se coloca la cabina en el laboratorio?

Lejos de la puerta y del paso de gente. El BMBL sitúa el lugar ideal en el fondo del laboratorio, porque una persona que camina por delante de la cabina basta para alterar la cortina de aire.

Tampoco debe quedar cerca de ventanas abiertas, salidas del aire acondicionado, ventiladores, centrífugas ni bombas de vacío: todo lo que mueve aire compite con el de la cabina. Encima hay que dejar entre 30 y 35 cm libres, que hacen falta para medir la velocidad del aire en el filtro de salida y para cambiarlo, y a los lados y detrás, espacio para el mantenimiento.

¿Cada cuánto se certifica una cabina de seguridad biológica?

Al instalarla y, como mínimo, una vez al año. El BMBL exige además volver a certificarla cada vez que se cambia un filtro HEPA, se repara una pieza interna o se cambia de sitio, porque el traslado puede romper los sellos de los filtros. Las pruebas de campo están descritas en el anexo F de la norma NSF/ANSI 49-2018.

La COVENIN 2340-2 lo plantea como control continuo: la eficiencia de la barrera de aire se confirma con pruebas, la velocidad del aire medida se anota como referencia para las pruebas periódicas, y la de penetración por la abertura frontal no puede ser inferior a 0,4 m/s.

Lo que conviene pedir por escrito a quien certifica:

  • La velocidad de entrada del aire por la abertura frontal y la del flujo descendente, medidas.
  • La prueba de fugas de los filtros HEPA.
  • La prueba de humo, que muestra si la cortina de aire contiene de verdad.
  • El certificado de calibración de sus instrumentos. El BMBL considera apropiado solicitarlo, porque una medición con un anemómetro descalibrado no certifica nada.

Antes de cambiar los filtros o de repararla por dentro, una cabina usada con material infeccioso se descontamina con gas o vapor; antes de trasladarla, se evalúa el riesgo para decidir si hace falta. Es un trabajo de personal especializado, no de limpieza.

¿Qué se hace si se derrama algo dentro de la cabina?

Se limpia en ese momento y con la cabina encendida, para que el flujo siga conteniendo los aerosoles. El procedimiento del BMBL para un derrame pequeño es el mismo que fuera de la cabina: se cubre con papel absorbente, se aplica el desinfectante desde el borde hacia el centro, se espera el tiempo de contacto, normalmente de 20 a 30 minutos, y se recoge todo hacia una bolsa de desechos peligrosos. Después se cambian los guantes.

Si el líquido llegó a colarse por las rejillas, el derrame ya alcanzó la bandeja que hay bajo la superficie de trabajo, y hay que descontaminarla también: con la válvula de drenaje cerrada se vierte desinfectante sobre la superficie y por las rejillas, y la bandeja se vacía después en un recipiente que ya contiene desinfectante. El paso a paso completo, con la dilución del cloro según la etiqueta, está en la guía sobre qué hacer ante un derrame de sangre en el laboratorio.

¿Por dónde empezar esta semana?

  1. Identifica qué tienes. Busca la placa del fabricante: si no indica una clase de cabina de seguridad biológica (I, II o III), o si el aire te da en la cara, no es una cabina de seguridad biológica y no debe usarse con muestras.
  2. Busca la fecha de la última certificación. Si no la encuentras o tiene más de un año, agenda una.
  3. Retira el mechero de la cabina y pasa a asas desechables.
  4. Mira qué hay alrededor: la puerta, el aire acondicionado, la centrífuga. Si están a un paso, cambia la cabina de sitio, y vuelve a certificarla después del traslado.
  5. Imprime las reglas de antes, durante y después en una sola hoja y pégala en la cabina.
  6. Escribe en el manual del laboratorio qué procedimientos se hacen dentro de la cabina y cuáles no.

Ese manual es el elemento de la COVENIN 2340-2 que más se salta y el más barato de cumplir; cómo armarlo está en la guía de normas de bioseguridad en el laboratorio clínico. Y lo que sale de la cabina no termina en ella: las bolsas y los punzocortantes siguen el circuito que fija el Decreto 2.218 para los desechos del laboratorio clínico.

Las fuentes de esta guía son el Manual de bioseguridad en el laboratorio de la OMS, cuarta edición, el apéndice A del manual BMBL de los CDC, 6.ª edición, y la norma COVENIN 2340-2:2002. Para profundizar en los tipos de cabina, la OMS publica además una monografía sobre cámaras de seguridad biológica y otros dispositivos de contención primaria.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuál es la diferencia entre una cabina de seguridad biológica y una campana de flujo laminar?

    La cabina aspira el aire de la sala hacia dentro y lo filtra, así que protege al operador, a la muestra y al ambiente. La campana de flujo laminar descarga el aire filtrado hacia quien trabaja o hacia la sala y solo protege la muestra. La COVENIN 2340-2 y el manual BMBL de los CDC prohíben usarla con material infeccioso.

  • ¿Cuánto tiempo hay que dejar encendida la cabina antes y después de trabajar?

    Al menos cinco minutos antes de empezar, según el BMBL de los CDC, para que purgue las partículas en suspensión. Al terminar, la COVENIN 2340-2 (6.6, literal h) exige mantener el ventilador funcionando al menos 15 minutos más.

  • ¿Hace falta una cabina de seguridad biológica para hacer una baciloscopia?

    Según los ejemplos de la cuarta edición del manual de la OMS (tabla 2.7), preparar un frotis de esputo para examen microscópico se hace con los requisitos básicos de bioseguridad. El cultivo para caracterizar cepas, sobre todo las resistentes a los antibióticos, sí requiere cabina.

  • ¿Se puede usar un mechero Bunsen dentro de la cabina de seguridad biológica?

    No. La COVENIN 2340-2 lo prohíbe porque el calor puede desviar el flujo de aire y quemar los filtros. La alternativa son las asas desechables de plástico o un microincinerador.

  • ¿Cada cuánto hay que certificar una cabina de seguridad biológica?

    Al instalarla y como mínimo una vez al año, según el BMBL de los CDC. También hay que volver a certificarla después de cambiar un filtro HEPA, de una reparación interna o de un traslado.

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