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Tubos de laboratorio: para qué sirve cada color y en qué orden se llenan

El color del tapón indica el aditivo, y el orden en que se llenan los tubos no es una costumbre: llenar fuera de orden arrastra aditivo de un tubo a otro y altera resultados. Repasamos cada tubo, el orden correcto y los recipientes de las demás muestras.

Miguel Pérez Cofundador y CEO · Director Ejecutivo
Tubos de laboratorio: para qué sirve cada color y en qué orden se llenan
En este artículo 8 apartados

El color del tapón de un tubo no es decorativo: indica qué aditivo lleva dentro. Y ese aditivo determina qué exámenes se pueden hacer con esa muestra y cuáles quedan arruinados.

Hay una segunda regla, menos conocida y más importante: el orden en que se llenan los tubos altera los resultados. No es una costumbre heredada. Cuando la aguja pasa de un tubo a otro, arrastra trazas del aditivo anterior, y algunas de esas trazas modifican lo que se va a medir.

Este artículo repasa qué lleva cada tubo, en qué orden se llenan y qué recipiente corresponde a las muestras que no son de sangre.

Una advertencia antes de empezar: los colores que se describen aquí son los de uso más extendido, pero no son universales. Dependen del fabricante. Verifique siempre contra el inserto de los tubos que usa su laboratorio antes de dar por bueno cualquier código de color.

Qué lleva cada tubo

Frasco de hemocultivo

No es un tubo sino un frasco con medio de cultivo. Va siempre primero, por una razón que no tiene que ver con los aditivos: cualquier manipulación previa aumenta el riesgo de contaminación, y un hemocultivo contaminado produce un falso positivo que puede derivar en un tratamiento innecesario.

Tapón azul claro — citrato de sodio

Para pruebas de coagulación: tiempo de protrombina, TTP, fibrinógeno.

Es el tubo más exigente en volumen. La proporción entre sangre y citrato tiene que ser exacta, porque el citrato actúa capturando calcio y esa proporción determina el resultado. Un tubo de coagulación mal llenado no se informa: se repite. Es el ejemplo más claro de un error que nace en la toma y no en el analizador, como los que recopilamos en errores preanalíticos.

Tapón rojo o amarillo — suero

Sin aditivo anticoagulante. La sangre coagula y se separa el suero. Se usa para química sanguínea, serología, hormonas y marcadores.

Los de tapón amarillo o dorado suelen llevar gel separador y activador de coágulo, que acelera la retracción y facilita la separación.

Necesitan tiempo de coagulación completo antes de centrifugar. Centrifugar antes de tiempo produce fibrina que interfiere en el analizador.

Tapón verde — heparina

Para exámenes de química en plasma y algunos estudios especiales donde se necesita plasma sin esperar la coagulación.

Tapón lila o morado — EDTA

Es el tubo de hematología: hemograma completo, recuento celular, hemoglobina glicosilada, grupo sanguíneo.

El EDTA conserva la morfología de las células, que es lo que permite contarlas y observarlas. Y es el tubo donde el llenado insuficiente se nota más: un exceso de EDTA respecto a la sangre encoge los glóbulos rojos y falsea los índices.

Tapón gris — inhibidor glucolítico

Lleva fluoruro de sodio, que detiene el consumo de glucosa por parte de las propias células de la muestra.

Para qué importa: en un tubo sin este aditivo, la glucosa baja de manera progresiva mientras la muestra espera. Un resultado tomado a las siete de la mañana y procesado a las once puede salir más bajo de lo real solo por la demora.

El orden de extracción

El orden que sigue es el de uso más extendido:

#TuboAditivo
1Frasco de hemocultivoMedio de cultivo
2Tapón azul claroCitrato de sodio
3Tapón rojo o amarilloSin aditivo / gel separador
4Tapón verdeHeparina
5Tapón lilaEDTA
6Tapón grisFluoruro de sodio

Por qué este orden y no otro. Los tubos van de menos a más "contaminante" para el siguiente. El EDTA va casi al final porque captura calcio y magnesio: si sus trazas pasan a un tubo de química, el calcio sale falsamente bajo y el potasio falsamente alto, porque muchas sales de EDTA son de potasio. El citrato va temprano porque su proporción es crítica y porque contamina menos a los que siguen.

El error más frecuente: llenar primero el lila porque es el que más se usa. Basta esa inversión para alterar el calcio y el potasio del tubo de química que venga después.

Con jeringa, el orden se mantiene al trasvasar, aunque conviene recordar que trasvasar a través de la aguja es en sí mismo una causa de hemólisis.

Llenado y mezclado

Dos gestos que arruinan más muestras que cualquier otra cosa:

Llenar hasta el volumen indicado. Cada tubo tiene una marca y el vacío está calculado para alcanzarla. Un tubo a medias tiene la proporción de aditivo equivocada, y en coagulación eso invalida el resultado directamente.

Invertir, no agitar. El tubo con aditivo se invierte suavemente, de cinco a ocho veces según el fabricante. Invertir es girarlo completo y devolverlo, no sacudirlo. Agitar rompe glóbulos rojos, y eso sí se ve después en el suero.

Ninguno de los dos gestos cuesta tiempo. Los dos se pierden cuando hay cola y prisa, que es justamente cuando más muestras se arruinan.

Los otros recipientes

No todas las muestras van en tubo. Los envases más frecuentes:

Orina — envase estéril de boca ancha. Para uroanálisis de rutina y para urocultivo. El envase de urocultivo debe ser estéril y abrirse solo en el momento de recolectar. La muestra de elección suele ser la primera de la mañana, y la técnica de recolección importa tanto como el envase: una muestra mal recolectada produce un cultivo contaminado que no se puede interpretar.

Orina de 24 horas — envase de gran volumen. Algunos estudios requieren conservante, y el conservante depende del analito. Al paciente hay que darle instrucciones escritas: un error en la recolección de 24 horas no se detecta después y obliga a repetir un día entero.

Heces — envase limpio de boca ancha con paleta. Para coproanálisis. Para coprocultivo o estudios de parásitos puede requerirse un medio de transporte específico.

Hisopos. El hisopo por sí solo casi nunca es la muestra: lo que importa es el medio de transporte al que va. Un hisopo para cultivo bacteriano necesita un medio que mantenga viables los microorganismos hasta la siembra; un hisopo para estudios moleculares necesita un medio distinto, pensado para preservar material genético y no para mantener células vivas. Usar uno por otro invalida el estudio.

Esputo — envase estéril de boca ancha. Con instrucción clara al paciente: lo que se necesita es secreción de vía respiratoria baja, no saliva. Es de las muestras que más se rechazan por recolección incorrecta.

En todos los casos, el envase correcto figura en la indicación del examen. Un catálogo bien construido lo registra junto a cada estudio, como se ve en la organización de un catálogo de laboratorio, para que la recepción entregue el envase correcto sin depender de la memoria.

Identificación: el paso que no se puede saltar

Un tubo perfectamente tomado, llenado y mezclado no vale nada si no se sabe de quién es.

Dos reglas:

Se identifica en presencia del paciente, junto a la muestra recién tomada. No antes, porque un tubo etiquetado por adelantado puede terminar con la sangre de otra persona. No después, porque "después" es donde se confunden.

La etiqueta no debe tapar la marca de volumen ni la ventana de lectura del tubo.

El error de identificación es el menos frecuente de la fase preanalítica y el de consecuencias más graves, porque produce un resultado correcto atribuido a la persona equivocada. Lo tratamos junto al resto en errores preanalíticos: por qué ocurren y cómo reducirlos.

Manipulación y descarte

Todo tubo con muestra se maneja como potencialmente infeccioso, sin excepciones y sin depender de lo que se sepa del paciente. Las precauciones aplicables están en normas de bioseguridad en el laboratorio clínico.

Y el material ya procesado tiene una vía de descarte definida, que no es la basura común: está en manejo de desechos del laboratorio clínico.

Lo que conviene tener por escrito

Tres documentos que cualquier laboratorio debería tener y que muchos no tienen:

  1. Tabla de tubo y volumen por examen, tomada del inserto de sus propios tubos y de las indicaciones de sus métodos.
  2. Orden de extracción impreso y visible en el área de toma de muestra.
  3. Criterios de rechazo por escrito: qué tubo se rechaza, en qué condición y qué se le dice al paciente.

El tercero es el que más discusiones evita. Sin criterios escritos, cada persona decide distinto y el paciente recibe respuestas contradictorias según quién lo atienda.


Este artículo es material de referencia general sobre manejo de muestras. Los códigos de color, volúmenes y números de inversión dependen del fabricante de los tubos y de los métodos de cada laboratorio, y deben verificarse contra los insertos correspondientes.

Preguntas frecuentes

  • ¿Para qué sirve cada color de tubo de laboratorio?

    El color del tapón indica el aditivo: azul claro lleva citrato para pruebas de coagulación, rojo o amarillo es para suero en química y serología, verde lleva heparina, lila lleva EDTA para hematología y gris lleva fluoruro para glucosa. Los colores dependen del fabricante y deben verificarse en el inserto.

  • ¿Por qué importa el orden en que se llenan los tubos?

    Porque al pasar de un tubo a otro se arrastran trazas del aditivo anterior. El EDTA, por ejemplo, captura calcio y suele ser sal de potasio, de modo que su contaminación baja el calcio y sube el potasio del tubo siguiente.

  • ¿Cuál es el orden de extracción de tubos?

    El orden más extendido es: hemocultivo, citrato (azul claro), suero (rojo o amarillo), heparina (verde), EDTA (lila) y fluoruro (gris).

  • ¿Qué pasa si un tubo no se llena completo?

    La proporción entre sangre y aditivo queda alterada. En coagulación eso invalida el resultado y obliga a repetir la extracción; en hematología con EDTA puede falsear los índices eritrocitarios.

  • ¿Los tubos se agitan o se invierten?

    Se invierten suavemente, girándolos completos, de cinco a ocho veces según indique el fabricante. Agitarlos rompe glóbulos rojos y hemoliza la muestra.

  • ¿Cuándo se debe etiquetar el tubo?

    En presencia del paciente y justo después de tomar la muestra. Etiquetar por adelantado permite que un tubo termine con sangre de otra persona.

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